El Recuento
México

Denuncian indefensión de víctimas ante violencia digital y omisión ministerial

Una menor y su madre enfrentan una campaña de acoso digital orquestada por el agresor, mientras autoridades locales admiten dificultades para aplicar la Ley Olimpia.

Redacción El Recuento
Foto: jornada.com.mx

Una menor de edad y su madre han sido víctimas de una severa escalada de violencia digital, tras denunciar al padre de la niña por agresiones previas. Según reportes del caso, el agresor ha orquestado una campaña de desprestigio y hostigamiento en redes sociales, la cual es replicada por grupos que promueven discursos misóginos en internet. Esta situación ha dejado a las afectadas en una condición de vulnerabilidad extrema, al verse expuestas al escrutinio público y a ataques sistemáticos que trascienden el plano físico.

Al intentar buscar justicia ante las instancias locales, las víctimas se han topado con una barrera administrativa preocupante. Integrantes de diversas fiscalías estatales han señalado que existe una confusión técnica sobre cómo integrar las carpetas de investigación bajo los criterios de la Ley Olimpia. Esta normativa, que castiga la difusión de contenido íntimo sin consentimiento y el acoso digital, parece carecer de mecanismos de aplicación efectiva en las oficinas de atención inmediata, según el testimonio de quienes han buscado asesoría jurídica.

La falta de capacitación especializada en la atención a víctimas de violencia digital persiste como un obstáculo estructural dentro del sistema de procuración de justicia. Aunque las leyes han sido reformadas para reconocer estos delitos, la realidad en los ministerios públicos muestra una desconexión entre el marco jurídico y la capacidad operativa de los funcionarios para perseguir a los responsables. Las afectadas han solicitado la intervención de instancias superiores para garantizar su seguridad, ante el temor de que la violencia digital derive en agresiones físicas.

Especialistas en derechos humanos advierten que la impunidad en estos casos fortalece a los grupos de la llamada machósfera, quienes utilizan el anonimato y la desinformación para silenciar a las denunciantes. Ante este escenario, la exigencia hacia las fiscalías es la creación de unidades especializadas que comprendan la naturaleza de los delitos tecnológicos. La protección a menores de edad debe ser prioritaria en la agenda de seguridad, evitando que la burocracia permita la continuidad del ciclo de violencia.

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